Escritura y deriva sin futuro.

viernes, 8 de junio de 2018

Profanaciones


Lo especial tiene que ser reducido siempre a lo personal y éste, a lo sustancial. La transformación de la especie en un principio de identidad y de clasificación es el pecado original de nuestra cultura, su dispositivo más implacable. Se personaliza algo -se lo refiere a una identidad- sólo para sacrificar su especialidad. Especial es, de hecho, un ser -una cara, un gesto, un acontecimiento- que, sin parecerse a alguno, se parece a todos los otros. El ser especial es delicioso porque se ofrece por excelencia al uso común, pero no puede ser objeto de propiedad personal. De lo personal, en cambio, no son posibles el uso ni el gozo, sino que es sólo propiedad y celos.

El celoso confunde lo especial con lo personal; el bruto, lo personal con lo especial. La jeune filie es celosa de sí misma. La buena mujer se brutaliza a sí misma.

El ser especial comunica sólo la propia comunicabilidad. Pero ésta se separa de sí misma y se constituye en una esfera autónoma. Lo especial se transforma en espectáculo. El espectáculo es la separación del ser genérico; es decir, la imposibilidad del amor y el triunfo de los celos.

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Debemos entonces observar al sujeto como un campo de tensiones, cuyos polos antitéticos son Genius y Yo. El campo es recorrido por dos fuerzas conjugadas pero opuestas, una que va de lo individual a lo impersonal y otra que va de lo impersonal a lo individual. Las dos fuerzas conviven, se intersectan, se separan pero no pueden emanciparse completamente una de la otra ni identificarse perfectamente. ¿Cuál es, entonces, para el Yo, el mejor modo de dar testimonio sobre Genius? Supongamos que el Yo quiera escribir. Escribir, no esta o aquella obra, sólo escribir, nada más. Este deseo significa: Yo siento que en alguna parte Genius existe, que hay en mí una potencia impersonal que me impulsa a la escritura


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Por eso, cuando amamos a alguien no amamos propiamente ni su genio ni su carácter (y mucho menos su Yo), sino la manera especial que esa persona tiene de huir de ambos; su ágil, esbelto vaivén entre genio y carácter. (Por ejemplo: el garbo pueril con el que en Nápoles el poeta engullía a hurtadillas los helados, o el modo oscilante que el filósofo tenía de caminar de aquí para allá por la habitación mientras hablaba, deteniéndose de improviso para fijar la mirada sobre un ángulo remoto del cielorraso).


Giorgio Agamben



La repetición y lo probable.


Contra tu bucle, te opondré el mío. En la cursilería se encuentra toda la verdad del sendero opuesto.
En la intencionalidad de la injusticia se encuentran todas las razones.




viernes, 28 de junio de 2013

Titular la muerte

"Es decir, es relevante qué tanto se pueda encontrar, cuánto revelar, cuánto glosar, cuánto encubrir, cuánto puede ser reservado como de no incumbencia de algunas personas importantes, incluyendo a los mismos investigadores. Todas estas circunstancias cobran interés en virtud del hecho de que los investigadores, como parte de su deber profesional, deben presentar informes sobre cómo, para-todo-propósito-práctico, personas-realmente-mueren-y-están-realmente-muertas-en-sociedad."

"Utilizan esa muerte como un precedente desde el cual buscan y leen, «desde los restos», las variadas formas de vida en sociedad que pudieran haber terminado en esa muerte; desde los pedazos recolectados aquí y allá, el cuerpo, notas, trozos de ropa y adornos, botellas de medicinas y demás recuerdos, cosas que puedan ser fotografiadas, coleccionadas y empaquetadas. 

Este punto será más fácil de comprender si el lector consulta cualquier libro de texto de patología forense. En tal texto encontrará el lector la inevitable fotografía de una víctima degollada. Si el encargado usara esa fotografía para explicar lo equívoco de la forma de la muerte, podría decir algo como esto: «En los casos en los que un cuerpo se parece al de esta fotografía, está usted ante un suicidio, pues las heridas muestran "cortes vacilantes" que acompañan a la herida más grande. Se puede imaginar que estos cortes son los restos de un proceso donde la víctima primero hizo varios intentos preliminares vacilantes para luego infligirse el corte letal. Pueden también imaginarse otros cursos de acción pues hay cortes que parecen vacilaciones pero que pueden ser producidos por otros mecanismos. Uno debe comenzar por la exposición concreta e imaginar cómo pueden ser organizados diferentes cursos de acción de modo que sean compatibles con esa fotografía"

Harold Garfinkel. Estudios en etnometodología.

jueves, 18 de octubre de 2012

"Lo extraño"

Johan Gottlieb Fichte



martes, 27 de marzo de 2012

El humor como retaguardia I

G.G.: —Usted y yo, los sociólogos y escritores somos hijos de las Luces europeas, de una tradición actualmente cuestionada en todas partes —por lo menos, en Francia y Alemania—, como si el movimiento europeo de la Ilustración hubiera fracasado. El humor es uno de ellos.Cándido, de Voltaire, o Jacques el fatalista, de Diderot, por ejemplo, son libros en los que las condiciones sociales descriptas son igualmente espantosas. Esto no impide que, aún en el dolor y en el fracaso, se imponga la capacidad humana de ser cómico y, en este sentido, victorioso. 

P.B.: —Sí, pero este sentimiento que tenemos de haber perdido la tradición de las Luces está vinculado al trastocamiento de la visión del mundo impuesta por el neoliberalismo, hoy dominante. Pienso que la revolución neoliberal es una revolución conservadora —en el sentido que se le daba a una revolución conservadora en la Alemania de los años 30— y una revolución conservadora es algo muy extraño: es una revolución que restaura el pasado y que se presenta como progresista, que transforma la regresión en progreso. Aunque quienes combaten esta regresión tienen el aspecto de ser regresivos. Quienes combaten el terror tienen el aire de ser terroristas. Es algo que usted y yo tenemos en común: rápidamente nos tratan de arcaicos, de atrasados, de dinosaurios. Esa es la gran fuerza de las revoluciones conservadoras, de las restauraciones "progresistas". Incluso lo que usted dice, en mi opinión, tiene que ver con esta idea. Nos dicen: no son graciosos. Pero, convengamos, es una época en la que no hay de qué reírse.

(Conversación entre Pierre Bourdieu y Günter Grass emitida en el Canal Arte de Francia en 1999)

martes, 13 de marzo de 2012

Adventure Time y el postapocalipsis

Si los mundos oscuros de la antigua generación Weird se perdían en las tinieblas antehistóricas del hombre, las nuevas generaciones tal vez busquen su universo en un postapocalipsis de fábula. Quizá el verdadero "new weird" no sea el de China Mieville y compañía (que sustituye aquella oscuridad por otra) sino el de Pendleton Ward y su Hora de aventuras (que la sustituye por un mundo de color, sin caer en los vicios modernos del non sense). La Distopia colisiona con el País de las Maravillas.


El humor como vanguardia II

“Siempre me ha llamado la atención que en la escritura de tradición cómica las formas de apelación al lector suelen ser más sofisticadas y sutiles que en la tradición sobria y severa. Esto ha ocurrido así desde los orígenes de la literatura: el teatro trágico siempre apela al espectador como un “ciudadano con conciencia cívica y preocupación por los problemas morales” y sólo de ese modo, mientras que el teatro cómico cambia constantemente el modo de interpelación: hay escenas en que te hablan como a un ciudadano; en otras, como a un juerguista; en otras, como a un marido infiel; a veces apela a tu conciencia moral y a veces a tu mala fe.
En ese sentido el arte humorístico reproduce mejor los constantes cambios de criterio y perspectiva con los que afrontamos la vida cotidiana."

Eloy Fernández Porta